ADIÓS. Lo dije y al salir torcida de mi boca, triturada del tembleque, la palabra sonó como un suicidio.
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- Arte que cuenta historias.
- Valor artístico y emocional.
- Estilo único, sincero y reconocible.
ADIÓS. Lo dije y al salir torcida de mi boca, triturada del tembleque, la palabra sonó como un suicidio.
Este cuadro busca representar una de esas despedidas que son como auténticas amputaciones. Cuando dices adiós a alguien (o algo) a quien amas, pero sabes que tienes que hacerlo, porque la idea de mantenerlo cerca te destroza aún más. Es un adiós que duele como un corte, como una herida abierta. Es un adiós valiente, sí, pero también tiene algo de suicida: infligirse un dolor consciente porque ya no hay otra salida.
Por otro lado, también me gusta leerlo desde el otro lado, como si este “adiós” fuera en realidad una forma de cobardía, apartarte de alguien no porque quieras, sino porque crees que es lo mejor para esa persona, aunque lo último que desees sea alejarte. En cualquier caso, es una palabra que mutila tanto al que la dice como al que la escucha.
El globo de texto en la obra se convierte en un disparo que entra a través de la boca del personaje, en una ráfaga de sangre que brota desde la cabeza, pero que al mismo tiempo florece. Ese contraste me interesa: la violencia de la pérdida y la promesa de que, en medio del dolor, puede surgir algo nuevo o la sensación de que es lo correcto, aunque duela.
| Medidas | 38x38cm |
|---|---|
| Técnica | Óleo, spray, disolvente, lápiz y boli sobre lienzo imprimado. |
| Año | 2024 |
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